lunes, 21 de septiembre de 2015

Relato corto de Samantha K. Cevallos A.

¡Hola!  Se que esto es un poco fuera de lo común,  pero nos gustaría mostrarles un pequeño pero excelente y conmovedor relato, escrito en un momento de inspiración por nuestra amiga  Samantha K. Cevallos A.

Esperamos que lo disfruten......

"Todos tenemos una historia. Algunos la olvidan, otros la recuerdan cada día de su vida. Pero yo no. La recuerdo solo en pequeños momentos de mi vida. La recuerdo cada vez que el sol pega en mi rostro, cada vez que la lluvia cae contra mi espalda, cada vez que el frío recorre mi cuerpo y cada vez que mis ojos brillan como diamantes. Tal vez carezca de sentido o tal vez tenga demasiado. Pero es la realidad. Una realidad tan verdadera que es imposible cambiarla. Tal vez lo mío comenzó como toda historia de amor. Una sonrisa, un «Hola» en la mañana y un «Espero verte mañana» en la tarde. Si, algo normal, casual y romántico. ¿Quien diría que cambiaría mi vida? Claro que recuerdo. Recuerdo cada detalle, cada palabra, cada canción. Como me ruborizaba cuando rozaba mi mano. Cada sonrisa que iba, única y exclusivamente, dirigida hacia mí. Los besos. Los cortos y castos. Los largos y apasionados. ¿Que fue lo que paso? Si, eso me pregunto hasta ahora. El tiempo, la distancia, la vergüenza y hasta la fatiga fueron testigos de nuestra destrucción. Un día como cualquiera, en un mensaje como cualquiera. «Lo mejor es separarnos. Seamos amigos ». Vi con impotencia como te escapabas de mi vida y la dejabas toda revuelta. Un día, coincidimos en un lugar, nos vimos. Hubo abrazos, besos y caricias. Pero como en toda historia de fantasía. Termino a la media noche. Desde aquel día mantengo tu recuerdo vivo, tan vivo como en el momento en el que nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Ahora te recuerdo cada vez que el sol toca mi rostro. Recuerdo como el rubor cubría mi rostro en tantos e incontables momentos de nuestra historia. Pero culpo al calor insoportable, y sigo con mi vida como si nada hubiera pasado. Te recuerdo cada vez que la lluvia cae sobre mi espalda, empapando mi cuerpo. Recuerdo nuestros besos y nuestras manos explorando por lugares salvajes que aun no habían sido descubiertos por nadie. Como unimos nuestras almas en un beso carnal y apasionado. Pero culpo a la fuerza de la lluvia y al frío de sus gotas que hozaron tocar mi cuerpo, como un susurro, como un secreto. Te vuelvo a recordar nuevamente cuando el viento recorre mi cuerpo. Recuerdo aquellos momentos cuando mi piel se erizaba y un nudo se formaba en mi estomago. Cuando los nervios estaban a punto de acabar conmigo. Cuando no sabía cuánto te gustaría la sorpresa, o al pensar que a causa de esa discusión terminaría todo. Pero culpo al frío y al mal clima que hace que hace en esta maldita ciudad cambiante. Y finalmente te recuerdo cuando mis ojos brillan. Cuando brillaban de emoción y de felicidad. Y cuando brillaban a causa de las lágrimas contenidas, que finalmente eran liberadas junto a suspiros y sollozos silenciosos. Pero culpo... No. No puedo culpar a nada ni nadie. Culpo a mi corazón, por entregarse sin haber activado las salvaguardas que tanto me habían costado alzar. Y te culpo, a ti, por haber cruzado tu mirada con la mía, por haber rozado mi mano y haberme sonreído tan cálidamente. Como un picaflor le sonríe a su rosa, de la cual depende su vida. Pero especialmente me culpo a mí.

Por seguirte amando. A pesar de todo"

Gracias por leer hasta el final.

1 comentarios:

 
Copyright 2012 El pasar de la hoja. Powered by Blogger
Blogger by Blogger Templates and Images by Wpthemescreator
Personal Blogger Templates